En la última década hemos asistido al crecimiento del número de asociaciones existentes en Cantabria. El dato, siendo positivo, tiene sin embargo, matices que desde el Consejo de la Juventud de Cantabria consideramos importante analizar desde una postura más realista y crítica. Las cifras, las estadísticas, no siempre nos cuentan toda la verdad. Por un lado, en Cantabria asistimos por la mera observación de la realidad, al fenómeno de la atomización asociativa y a la multiafiliación, lo que se traduce en que, aunque el número de asociaciones haya crecido, no implica que haya crecido el número de personas implicadas en las mismas. Además, el hecho de que haya un elevado número de asociaciones, no supone necesariamente que haya un fuerte tejido social, ya que las cifras sólo nos hablan de su existencia, pero no de su actividad.
Por otra parte, de las asociaciones que se han inscrito en el Registro de Asociaciones Juveniles y Entidades Prestadoras de Servicios a la Juventud, muchas son precisa mente Entidades Prestadoras, lo cual establece una categoría diferente en cuanto a participación y también en cuanto a tipo de asociación. Muchas de ellas se han creado, no con la motivación de generar y promover la participación de los y las jóvenes, sino como una forma jurídica legal para poder realizar actividades más de consumo juvenil que de fomento de la participación e implicación social. En este tipo de asociaciones se da además, el caso de que sus miembros no son solamente jóvenes y en algunos casos, éstos/as tienen una representación mínima en la entidad.
El movimiento asociativo en general debe dar respuestas a problemas que plantea la sociedad actual. La profundización en nuevos valores y nuevas estrategias de intervención y transformación es una tarea ineludible. Es importante entender la participación como un medio para ejercer la plena ciudadanía de la sociedad, tanto desde lo educacional como desde lo vivencial.
Con esta campaña, desde el Consejo de la Juventud de Cantabria queremos promover una participación…